Hongos en un terrario: qué deberías saber

Los hongos en un terrario forman parte natural de su ecosistema, peros si se descontrolans pueden causar problemas graves. Aprende por qué aparecen, cómo prevenir su proliferación y qué medidas tomar para mantener un equilibrio saludable. ¡Conoce a estos silenciosos habitantes del Reino Fungi y evita sustos!

Tabla de contenidos

En resumen...

 Los hongos aparecen por la combinación de humedad elevada, poca ventilación, luz insuficiente y presencia de materia orgánica en descomposición. Es un entorno ideal para su desarrollo.

No siempre. Muchos hongos son beneficiosos porque descomponen materia orgánica y ayudan al ciclo de nutrientes. El problema surge cuando crecen sin control o atacan plantas vivas.

No. Las esporas están en todas partes (aire, sustrato, plantas…). Lo importante es controlar su proliferación y mantener el equilibrio del ecosistema.

Evita meter madera sin tratar, hojas secas, papel o cartón en el terrario. Son fuente directa de alimento para hongos y aceleran su crecimiento.

Mantener el equilibrio del ecosistema:
Controlar la humedad
✔ Buena iluminación
✔ No introducir materia orgánica en descomposición
✔ Introducir detritívoros como colémbolos
✔ Observar y actuar rápido si aparecen signos de infección

Los hongos son el enemigo más temido de cualquier terrarista. Sin embargo, también pueden ser aliados esenciales en los procesos de descomposición y reciclaje de nutrientes. Aunque pueden volverse problemáticos si se descontrolan, no podemos evitar su presencia. En este artículo de la Escuela Terrarista vamos a conocer mejor su papel, por qué aparecen, cómo prevenir su proliferación desmedida y qué medidas tomar para mantener un equilibrio sano dentro del terrario.

Te advierto que en esta ocasión no hablaremos del tratamiento en caso de infección. Eso lo dejamos para otro artículo. En cualquier caso, una buena prevención nos evitará tener que llegar a leer otro texto más.

Entender a los hongos

Los hongos pertenecen a un reino propio, el Reino Fungi, separado tanto de los animales como de las plantas. Aunque a veces se les confunde con unos u otros, en realidad son un grupo completamente distinto con características únicas. Por ejemplo, no realizan la fotosíntesis como las plantas, pero tampoco ingieren alimentos como los animales: absorben los nutrientes del entorno, descomponiendo materia orgánica. Ojo, que este es el quid de la cuestión.

Algunos son microscópicos, como las levaduras, pero muchos de los que encontramos en un terrario, como los que forman micelios o fructificaciones visibles, se pueden observar a simple vista. Esta capacidad de descomponer materiales los convierte en actores clave del ciclo de nutrientes, pero también en potenciales invasores si no se controla su desarrollo.

No podemos eliminarlos completamente, pero sí controlar su crecimiento

¿De dónde vienen?

Los hongos son organismos presentes de forma natural en el ambiente, de forma cosmopolita. Eso quiere decir que están en todas partes: Sus esporas se encuentran en el aire, en la superficie de las plantas, en el sustrato y en cualquier material que introducimos en el terrario. Esto significa que no podemos eliminarlos completamente, pero sí podemos aprender a controlar su crecimiento.

Qué relación tienen la luz y el agua con los hongos

Los hongos necesitan ciertas condiciones para prosperar, y la humedad es una de las más determinantes. Una atmósfera con alta humedad relativa, especialmente en ausencia de ventilación, genera un entorno ideal para la germinación de esporas y el desarrollo de micelio (la parte que vemos del hongo). En un terrario cerrado, estas condiciones se dan con frecuencia: las plantas transpiran, el agua se condensa y se mantiene el ciclo del agua casi intacto.

Si a eso sumamos restos de materia orgánica, como las hojas muertas, la receta está servida para que los hongos colonicen el entorno. Por otro lado, la luz, o más bien la falta de ella, puede influir en su desarrollo, como veremos más adelante. En resumen: poca luz y mucha humedad es una fórmula que invita al crecimiento de hongos.

No son los malos de la película

Aunque pueden alarmarnos, especialmente cuando empezamos a ver su aspecto blanquecino o algodonoso, los hongos cumplen funciones claves en el ecosistema del terrario: descomponen la materia orgánica muerta, liberan nutrientes que las plantas pueden reutilizar y forman parte del ciclo natural.

El problema aparece cuando hay un exceso de materia muerta que impulsan el crecimiento fúngico hasta que estos no se conforman con los detritos y comienzan a colonizar zonas vivas, afectando a las plantas. A esto se le conoce como comportamiento saprófito (que come materia muerta) oportunista (que aparece y actúa en situaciones oportunas, pero no siempre).

El hongo blanco de la podredumbre

El «hongo blanco de la podredumbre» es un término general que agrupa varias especies saprófitas oportunistas, como Sclerotium rolfsiiRhizoctonia solani o Fusarium spp. Estas especies producen un micelio blanco, algodonoso, que se desarrolla sobre materia vegetal en descomposición en condiciones de alta humedad.

Aunque en principio son saprófitos, como decíamos, pueden convertirse en patógenos oportunistas si encuentran tejidos vegetales debilitados por exceso de agua o falta de ventilación. Una vez establecidos, pueden provocar necrosis en la base del tallo, pudrición radicular (y es que la raíz es especialmente vulnerable) e incluso la muerte de la planta, especialmente en especies delicadas.

Evita, si puedes, maderas, hojas secas, papel y elementos de cartón

Materiales que NO deberías usar para prevenir hongos

Se puede colocar prácticamente cualquier cosa en un terrario. Sin embargo, introducir algunos materiales es una invitación a que los hongos colonicen y se hagan con el control del ecosistema. ¿De qué materiales hablamos?

  • Maderas, hojas secas y materiales orgánicos no estabilizados: en un entorno húmedo se degradan rápidamente, proporcionando alimento directo a los hongos y sirviendo de base para su desarrollo. Aunque se pueden tratar con antifúngicos antes de introducirlos, el proceso de esterilización es incómodo y, muchas veces, no del todo efectivo.

  • Papel y elementos de cartón: la celulosa es uno de los materiales más usados por los hongos para alimentarse (es normal, porque está en todas partes en la naturaleza). Meter elementos de cartón o papel (figuritas, carteles, decoración…) en un terrario con alta humedad es darle facilidades a un montón de especies que podrían descontrolarse.

Evitar introducir materia en descomposición desde el inicio es una de las medidas más eficaces para prevenir la aparición de hongos agresivos en tu terrario.

Cuidar tu terrario en verano requiere atención especial al calor, la falta de luz y algunas plagas que pueden alterar su equilibrio. Te explicamos cómo mantenerlo saludable durante los meses más calurosos del año con consejos sobre luz, riego, ubicación, temperatura, y todo lo que necesitas saber para que tu terrario prospere.

 

Primera línea de defensa: control de humedad

La mejor estrategia para prevenir infecciones fúngicas es mantener un equilibrio hídrico. Si detectamos condensación excesiva, hojas blandas o manchas en las plantas, lo mejor es:

  • Abrir el terrario temporalmente para favorecer la evaporación.
  • Evitar el riego hasta que la humedad vuelva a niveles seguros.

Mejor perder algo de agua que fomentar un ambiente propicio para el crecimiento fúngico.

La luz como herramienta de control

Una buena iluminación no solo favorece el crecimiento vegetal, sino que también inhibe el desarrollo de los hongos, que tienden a prosperar en condiciones oscuras. Colocar el terrario cerca de una fuente de luz natural indirecta o usar una lámpara de espectro adecuado puede ayudar a reducir su presencia.

Mezclas preventivas para evitar su proliferación

Hay mezclas que podemos aplicar para prevenir brotes fúngicos, tanto naturales como comerciales:

  • Soluciones naturales: infusiones de canela, extracto de ajo, propóleo o vinagre diluido pueden ayudar a contener el crecimiento fúngico leve. Se aplican en pequeñas cantidades, con cuidado de no afectar negativamente a las plantas.
  • Productos artificiales: fungicidas suaves, como los de base biológica, pueden utilizarse con moderación. Es importante asegurarse de que no dejan residuos tóxicos en un ecosistema cerrado.

Cuidado con metales y otras sustancias

Un error común es pensar que «más es mejor». Algunos productos (como el cobre en exceso) pueden resultar tóxicos en un sistema cerrado, acumulándose y dañando tanto a plantas como a animales sensibles. Mejor optar por tratamientos suaves y siempre observando la respuesta del ecosistema.

 

El uso de detritívoros: el caso de los colémbolos

Uno de los aliados más eficaces contra los hongos en terrarios cerrados son los colémbolos (Collembola). Estos pequeños artrópodos cumplen varias funciones fundamentales:

  • Se alimentan de materia orgánica en descomposición.
  • Incorporan los residuos al ciclo de nutrientes, manteniendo el equilibrio del ecosistema.
  • Controlan el crecimiento de hongos al consumir sus estructuras reproductivas.

Los colémbolos son resistentes, fáciles de cuidar y se reproducen con rapidez, lo que los convierte en la opción ideal para mantener sano un terrario bioactivo. También pueden emplearse otros detritívoros, como miriápodos o milípedos, aunque requieren un manejo algo más delicado.

Un terrario sano no es uno sin hongos, sino uno donde todo está en equilibrio. Observar, prevenir y actuar con conocimiento es la mejor forma de mantener tu pequeño ecosistema vivo y en armonía.

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