En realidad, solo se necesitan unas pocas herramientas para cuidar un terrario. Esto va muy acorde con la filosofía de que los jardines eternos requieren de un mantenimiento mínimo. Pero mínimo no quiere decir nulo.
Si queremos tener nuestro terrario limpio y aseado como un pincel, es probable que tengamos que intervenir, aunque cada vez menos, según se estabilice el ecosistema. Y, ¿qué vamos a necesitar? Hoy vamos a hablar de las herramientas usadas en las operaciones más comunes que se requieren en el cuidado de los terrarios.
Pinzas largas
Cuando hablamos de mantenimiento, sin duda alguna, las pinzas son las protagonistas en el terrarismo. ¿Por qué? Porque permiten retirar la materia muerta con facilidad, precisión y limpieza; además, también permiten recolocar cosas o, en caso de no tener una podadora, cortar trozos de la planta, con algo de maña.
Sobre si deben ser largas o cortas dependerá de nuestro terrario. Nosotros aconsejamos trabajar con pinzas de entre 14 y 25 cm para estar siempre en rango de precisión, alcance y potencia de agarre.
¿Pinzas curvas o rectas?
Si tenemos que elegir unas, diremos que curvas, porque para recoger hojas y ramitas muertas, desplantar una planta o agarrar una piedra, por ejemplo, nos dan más superficie. Las pinzas rectas son más útiles en el proceso de construcción, sobre todo en la implantación de las especies en primer lugar.
¿Eso quiere decir que no sirven para mantenimiento? Ni mucho menos. Vamos a ver… son unas pinzas. Cómo las usemos depende de nuestra habilidad. Las curvas, sencillamente, sacrifican un poco de precisión por un rango mayor de posibilidades.
Tijeras de poda
Hasta que el ecosistema no esté totalmente estabilizado y las plantas se hayan acostumbrado al espacio del que disponen, es probable que crezcan hasta apretarse contra el cristal, la tapa u otras plantas. En tal caso podemos dejar que la planta se ajuste, matando las partes que crea correspondiente, o podemos adelantarnos y “domar” a la planta, cortándole las partes que nosotros creamos necesarias.
En tal caso necesitaremos unas tijeras de poda. Normalmente, se usan tijeras de pinzado de bonsái, aunque cualesquiera afiladas, valdrían. El problema lo tendremos ante bocas poco anchas, que nos dejarán sin capacidad de meter la mano. En ese caso deberemos emplear tijeras largas, o de cirugía.
En otras ocasiones, lo mejor es usar las tijeras de poda de pinza, que tienen más precisión y fuerza para tallos pequeños y tiernos, pero que nos exigen introducir la mano igualmente.
Pinzas de precisión
A diferencia de las largas, las pinzas de precisión son mucho más pequeñas, de entre 4 y 7 cm, con puntas muy concisas. Esta sirven para microintervenciones, es decir, hacer cambios a muy pequeña escala: quitar un trocito de perlita, mover a un colémbolo de sitio, recolocar una ramita en crecimiento… En definitiva, cosas muy minuciosas.
¿Son esenciales? No, desde luego que no. Aunque sí son convenientes, sobre todo si trabajamos con terrarios pequeños o escenas muy chiquitinas, ya que nos ofrecen una precisión sin precedentes. Por otro lado, son más complicadas de utilizar y, además, no siempre podremos emplearlas porque necesitarás meter toda la mano en el terrario para poder utilizarlas.
Pincel
El pincel o, mejor, los pinceles, pueden sustituir muchas veces a las pinzas, o, incluso, al agua, a la hora de retirar basuras y detritos del terrario. También nos ayudarán a recolocar las cosas con delicadeza y sin estropear el resto del medio.
Son imprescindibles para recolocar la tierra, quitar los restos de las hojas o limpiar la superficie del musgo, entre otras cosas. También pueden ser muy útiles para limpiar la superficie del cristal.
Trapo de algodón o microfibra
Uno de los principales problemas de un terrario es que se ensucie. Contra eso, lo mejor que podemos hacer es usar un trapo de algodón, sin ningún tipo de producto de limpieza. ¿Es malo utilizar algún tipo de producto? Por el cristal no, no va a pasar nada, pero no debemos echarlo por dentro, obviamente e, incluso así, puede que se nos derrame sobre el corcho o a través de la tapa.
Para asegurarnos, insisto, lo mejor es usar un trapito específico. O, incluso, dos: usamos uno de algodón o microfibra enjuagado con agua muy caliente y escurrido, y otro para secar. Se quedan como nuevos.
¿Qué pasa con el riego?
Sí, no se nos pasa: una de las operaciones más comunes en el mantenimiento de los terrarios es el riego. Pero, ya hemos hablado del cuándo regar y del cómo regar tu terrario, así que no es necesario que mencionemos mucho más sobre el espray difusor, el frasco lavador y el vaso de agua.
Con estas poquitas herramientas podremos hacer cualquier mantenimiento de terrario sin problema y, sinceramente, en caso contrario tal vez estemos hablando de una intervención mucho más importante para lo cual nos hagan falta herramientas para hacer un terrario, en vez de para mantenerlo.