Bichos en tu terrario, lo que necesitas saber

Los bichos en tu terrario no siempre son una mala noticia. Algunos, como los colémbolos o las cochinillas, ayudan a mantener el ecosistema sano, mientras que otros pueden ser una molestia o incluso perjudiciales. Descubre cuáles son los beneficiosos, los molestos y los que pueden afectar tu terrario bioactivo.

Si alguna vez te has asomado a tu terrario y has visto pequeños inquilinos correteando entre el musgo o el sustrato, no entres en pánico. Es totalmente normal encontrar una gran variedad de bichos en nuestros ecosistemas cerrados. Desde artrópodos hasta moluscos, estos organismos pueden provenir del musgo y el sustrato que hemos utilizado, o incluso colarse desde el exterior. Y aquí viene la gran pregunta: ¿son malos? La respuesta es que depende. No todos los bichos son una amenaza para el equilibrio del terrario; de hecho, muchos son beneficiosos y desempeñan un papel fundamental en la salud del ecosistema.

Los buenos, los feos y los malos: ¿de qué bicho se trata?

Entre los habitantes del terrario podemos clasificar a estos organismos en tres grandes grupos: los beneficiosos, los molestos y los perniciosos. Cada uno tiene sus propias particularidades, y conocerlos bien nos ayudará a comprender mejor el funcionamiento del ciclo de nutrientes y las relaciones dentro del terrario.

Los bichos buenos: los detritívoros y su papel esencial

Los detritívoros son pequeños organismos que se alimentan de materia orgánica en descomposición. En un terrario bioactivo, su presencia es una auténtica bendición, ya que contribuyen al reciclaje de nutrientes y evitan la acumulación de residuos que podrían generar moho o condiciones insalubres. Entre estos aliados encontramos a los colémbolos y las cochinillas de la humedad, que actúan como una primera etapa en el ciclo de retorno de los nutrientes. Se alimentan de restos vegetales en descomposición, hongos y detritos, descomponiéndolos en compuestos más simples que luego pueden ser aprovechados por las plantas y microorganismos del suelo.

Un buen terrario debe tener un ciclo de nutrientes funcional. Eso quiere decir que lo que muere dentro del terrario pasa a ser nutrientes para el resto de habitantes del terrario.

Otros artrópodos beneficiosos que suelen encontrarse en los terrarios incluyen los milpiés, que ayudan a descomponer materia vegetal muerta y airear el sustrato, así como los sínfilos, pequeños miriápodos que viven en la humedad del suelo. Aunque la mayoría de estos invertebrados son inofensivos, algunos sínfilos pueden alimentarse de raíces tiernas, por lo que es importante mantener un control adecuado de su población. También pueden aparecer tardígrados, organismos microscópicos conocidos por su increíble resistencia, que habitan en el musgo y cumplen un papel ecológico en la microfauna del terrario.

En Instagram hemos dejado un vídeo para que veas a los colémbolos que empleamos en El Terrarista como parte del sustrato bioactivo.

¿Qué bicho es este?

  • Colémbolos: Pequeños insectos blanquecinos o grisáceos que saltan cuando se les molesta. Suelen verse en la superficie del sustrato o cerca de la humedad acumulada.
  • Cochinillas de la humedad: De cuerpo segmentado y color oscuro, se desplazan lentamente por el sustrato y suelen enrollarse en forma de bola cuando se sienten amenazadas.
  • Milpiés: Cuerpos alargados y segmentados con muchas patas. Se mueven lentamente y suelen esconderse bajo la hojarasca o piedras.
  • Sínfilos: Pequeños y blancos, parecidos a los ciempiés pero de menor tamaño. Viven en el sustrato y son difíciles de detectar a simple vista.
  • Tardígrados: Microscópicos y casi imposibles de ver sin equipo especializado. Habitan en el musgo y sobreviven en condiciones extremas.

 

Los feos: mosquitos y otros visitantes inoportunos

Luego están los bichos que, sin ser perjudiciales, pueden resultar molestos. Uno de los casos más comunes es el de los mosquitos, que encuentran en la humedad condensada del terrario un lugar perfecto para quedar atrapados. No causan daños graves, pero pueden ensuciar el cristal y resultar un tanto desagradables a la vista. Además, ciertos insectos alados pueden entrar al terrario accidentalmente y morir sin haber llegado a formar parte del ecosistema. Por otro lado, las babosas y caracoles también pueden resultar molestos ya que lo llenan todo de babas y restos orgánicos feos.

Los perniciosos: los bichos que pueden poner en peligro el terrario

En el extremo opuesto tenemos a los organismos que pueden convertirse en una amenaza real para la estabilidad del terrario. Algunos moluscos, como ciertos caracoles diminutos, pueden devorar las hojas de las plantas, debilitándolas o incluso matándolas si no tienen otra cosa que comer.

Entre los artrópodos problemáticos encontramos a los ácaros depredadores y algunas larvas de insectos que pueden alimentarse de raíces o tallos, comprometiendo la supervivencia de las especies vegetales dentro del terrario. Estos son los gusanos plaga. Es difícil que se nos cuele uno de estos, pero hay que estar atentos por si aparecieran marcas de bocados (se observan como secciones redondeadas, claramente hechas por un gusano comiéndose la hoja). En tal caso, habrá que detectarlo y quitarlo de inmediato.

Las babosas también pueden aparecer en los terrarios muy húmedos, y aunque muchas de ellas se alimentan de materia en descomposición, algunas pueden dañar las plantas, sobre todo si se descontrola la población. Estos moluscos pueden entrar en el terrario junto con el musgo o el sustrato, por lo que es recomendable revisar bien los materiales antes de incorporarlos. Además, suelen poner perdido el cristal y ayudan a la propagación de los hongos.

Los invisibles: microorganismos y su papel en el ecosistema

Finalmente, no podemos olvidar a los organismos que no podemos ver a simple vista, pero que están presentes en todo terrario saludable: los microorganismos. Estos provienen, en su mayoría, del sustrato y el musgo que utilizamos. Son fundamentales en la ecología del suelo, ya que ayudan a la descomposición de la materia orgánica y contribuyen a la fertilidad del sustrato. Hongos, bacterias y protozoos trabajan en conjunto para mantener el equilibrio biológico dentro del terrario, asegurando que los procesos de descomposición y reciclaje de nutrientes se lleven a cabo de manera eficiente.

La presencia de bichos en tu terrario no siempre es motivo de alarma. Algunos trabajan activamente para mantenerlo saludable, otros simplemente están de paso y unos pocos pueden llegar a ser un problema. Conocerlos es el primer paso para entender mejor cómo funciona un terrario bioactivo y cómo podemos intervenir si es necesario. Ya hablaremos con más detalle los beneficios y posibles problemas que pueden traer consigo estos pequeños habitantes de tu terrario.

 

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