Hacer un terrario es casi un arte. No basta con colocar las plantas dentro y esperar que crezcan solas. Ni mucho menos. Aquí entra en juego un pequeño pero crucial detalle: el enraizamiento. Y es que, cuando trasplantamos una planta a un terrario pasa por un momento crítico. De repente, se encuentra sin su entorno habitual, sin sus raíces bien asentadas y con la necesidad urgente de anclarse y empezar a absorber agua y nutrientes otra vez. Si no logramos que enraíce bien, lo más probable es que termine marchitándose en un par de días.
Pero no te preocupes, porque te vamos a contar por qué es tan importante estimular el enraizamiento, cómo facilitarlo y, lo mejor de todo, el truco de El Terrarista para que tus plantas echen raíces rápido y sin dramas.
Por qué es importante estimular el enraizamiento en el terrario
Vamos al grano: cuando una planta es desenraizada, se enfrenta a lo que se conoce como estrés post-trasplante. Básicamente, ha perdido su capacidad de absorber agua y nutrientes de manera eficiente, y hasta que desarrolle nuevas raíces, su supervivencia pende de un hilo.
¿Qué puede pasar si no logramos que enraíce bien? Pues varias cosas, y ninguna buena. Desde hojas que se vuelven amarillas y se caen, hasta un crecimiento detenido o, en el peor de los casos, la muerte de la planta. La clave para evitarlo es simple: hay que hacer todo lo posible para que sus raíces nuevas aparezcan rápido y empiecen a trabajar cuanto antes. ¿Cómo? Pues ajustando luz, humedad y nutrientes.
Cómo asegurar el enraizamiento de las plantas en tu terrario
Aquí es donde entra la ciencia aplicada al terrario. Hay tres factores que debemos tener en cuenta para que nuestras plantas superen el trasplante sin problemas:
La luz: Cada espectro lumínico tiene un efecto distinto en el crecimiento de las raíces. La luz roja favorece que las raíces se alarguen y absorban mejor el agua, mientras que la luz azul tiende a compactarlas. Lo ideal es una combinación equilibrada, como la que ofrecen los LEDs de espectro completo (también llamados led de crecimiento).
La humedad. Hay que encontrar el punto justo: suficiente para que la planta no se deshidrate, pero sin pasarnos, porque si el sustrato se encharca demasiado, las raíces pueden pudrirse antes de que tengan tiempo de desarrollarse. Para esto, los terrarios cerrados son el sitio perfecto: con una humedad del 80% nos aseguramos de que la planta no se deshidrata a pesar de no disponer de raíces.
Y por último, aunque no son esenciales (pero sí muy positivos), los bioestimulantes. Hablamos de compuestos naturales que ayudan a la formación de raíces, como las auxinas. El más conocido es el ácido indolbutírico (AIB), que es una hormona vegetal que acelera la división celular en las raíces. Si además añadimos aminoácidos y extractos de algas, conseguimos que la planta absorba los nutrientes de manera más eficiente y se recupere más rápido
¿Cómo aplicamos esto a nuestro terrario?

El truco de El Terrarista para enraizar mejor
En El Terrarista usamos un método sencillo pero muy eficaz para asegurarnos de que las plantas enraícen sin (muchos) problemas.
1. Preparar la mezcla enraizante
Que consiste en lo siguiente:
- Agua osmotizada o de botella, sin exceso de sales que puedan interferir con la absorción.
- Un bioestimulante con aminoácidos y nutrientes esenciales. Normalmente usamos 1 ml por cada 220 ml de agua. Suele ser una cantidad demasiado alta para otras mezclas, pero en este caso, como solo administraremos unos mililitros, nos aseguramos de que hay una cantidad suficiente de sustancias.
- Ácido indolbutírico (AIB). Untamos la punta de un palillo, para echar solo unos microgramos. Esto será suficiente.
Te recomendamos que uses una pipeta o jeringuilla para mezclar con precisión.
2. Aplicar la mezcla
Esto es muy importante: no echamos la mezcla de cualquier manera, sino usamos una pipeta para dosificar entre 1 y 3 ml directamente en la base de la planta. Y, ¿por qué? Para permitir que el producto llegue justo donde hace falta, sin estimular una parte que no nos interesa ni perder sustancias importantes en el proceso.
La vamos a aplicar en la base de cada una de las plantas implantadas. El musgo no necesita de esta mezcla, ojo, aunque no pasa nada si le cae. Para las plantas más grandes o más extendidas, tal vez debamos repartir la mezcla.




¿Y qué ocurre con las epífitas? Estas plantas no cuentan con raíces de importancia sino que absorben el agua (y algunos nutrientes) a través de otras estructuras superficiales. En su caso tampoco hace falta que usemos esta mezcla. Ya veremos como estimularlas.
3. Dar luz
Por último, nos preocuparemos de que las plantas dispongan de luz suficiente durante la siguiente semana. Eso NO quiere decir que las pongas al sol directo, pero sí deben tener un estímulo de luz adecuado. Mejor si este es inmediato a la implantación. De hecho, por eso es mejor implantar durante la mañana que por la tarde o noche. Además, lo ideal es que la luz sea de espectro completo, con predominancia de rojo y azul, lo que será más fácil por la mañana.
Si el sitio donde vas a colocar el terrario es un poco oscuro, es mejor mantenerlo al principio en un lugar más iluminado, de forma temporal.
¿Qué ocurre con la humedad?
Normalmente, es importante controlar para que haya una humedad del 80% o más cuando trasplantamos una planta. Una brisa o exceso de sol puede matarla ipso facto. En el caso de los terrarios no tendremos este problema. La humedad dentro del mismo ya es más que suficiente.
Por otro lado, sí que podemos tener un exceso. Esto se soluciona previamente. Sí, quiero decir que no nos pasemos echando agua, vaya. Si lo hacemos, pues nada, habrá que dejarlo abierto un tiempo para reducir el exceso de humedad. Este puede provocar el crecimiento de hongos en la parte externa o, mucho peor, en la parte del suelo, matando a la raíz creciente.
Para evitar el ataque de hongos y bacterias es importante disponer de una buena capa filtrante en el terrario, pero de eso también hablaremos en otra ocasión. Otra opción para controlar a los hongos fuera es usar un antifúngico. Sin embargo, al estar la planta en una situación de estrés, esto puede provocar más daños que beneficios, así que lo evitaremos en la medida de lo posible durante las primeras semanas.
Con el método de El Terrarista, no solo minimizas el estrés de las plantas, sino que garantizas que desarrollen raíces fuertes y funcionales en el menor tiempo posible. Y ahora que sabes cómo hacerlo, es momento de ponerlo en práctica. ¿Tienes alguna duda o quieres compartir tus resultados? Escríbeme y lo hablamos. Nos vemos en el próximo post.